La ayuda de Jesús
domingo, 2 de agosto de 2026 · Guadalupe Martinez Zambrano
Puntos clave
- Desde el principio, Dios tuvo el propósito de llenar la tierra con personas que reflejaran su imagen y vivieran en comunión con Él. Adán y Eva recibieron esta misión en el huerto de Edén, pero su desobediencia introdujo el pecado y la muerte. Posteriormente, Israel también recibió el llamado de manifestar el conocimiento de Dios a las naciones, pero tampoco pudo cumplir plenamente esta tarea. Todo esto señalaba hacia Jesucristo, el postrer Adán, quien vino a restaurar aquello que se había perdido.
- Cristo venció donde Adán fracasó. Por medio de su obediencia, su muerte y su resurrección restauró nuestra comunión con Dios y comenzó en nosotros un proceso de transformación para que reflejemos nuevamente su imagen. Ahora toda autoridad le pertenece a Jesús y, mediante la Gran Comisión, Él continúa extendiendo su reino en el mundo, llamando a las personas a convertirse en sus discípulos y a conocer la verdad de su Palabra.
- Dentro de este propósito, la iglesia es presentada como la esposa y la ayuda idónea de Cristo. No somos solamente personas que se reúnen para escuchar una prédica, sino un pueblo redimido llamado a participar activamente en la obra de Jesús. Por medio de la iglesia, el evangelio es proclamado, nacen nuevos hijos espirituales y el conocimiento de la gloria de Dios continúa extendiéndose. Por eso somos llamados a vivir conscientes de nuestra identidad y misión, sirviendo a Cristo, anunciando su verdad y reflejando su carácter hasta el día en que estemos para siempre en su presencia.
