Conociendo a Dios, nuestro Padre

domingo, 28 de junio de 2026 · Joe Robles Alania

Puntos clave

  • Jesucristo es el Hijo eterno de Dios y vino al mundo para darnos vida eterna y revelarnos a nuestro Padre Celestial. Desde el Antiguo Testamento encontramos referencias al Hijo de Dios, y en el Nuevo Testamento vemos el cumplimiento de estas promesas. Jesús no comenzó a existir cuando nació de María, sino que desde la eternidad estaba con Dios y era Dios, participando también en la creación de todas las cosas.
  • El Verbo eterno se hizo carne y habitó entre nosotros para que pudiéramos conocer a Dios. Por medio de la vida, las enseñanzas y la obra de Jesucristo vemos al Padre, porque Él mismo declaró: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre”. Dios mostró su amor enviando a su Hijo para pagar el precio de nuestros pecados, reconciliarnos con Él y darnos vida eterna. Gracias a esta obra, ya no conocemos solamente a Dios como Creador, sino que podemos relacionarnos con Él como nuestro Padre y reconocernos como sus hijos.
  • Jesús también nos dejó el ejemplo de cómo debe vivir un hijo de Dios. Desde joven conocía su propósito y permaneció ocupado en los asuntos de su Padre, escuchando su Palabra y cumpliendo su voluntad. De la misma manera, nosotros somos llamados a conocer nuestra misión, escuchar a Dios antes de hablar y actuar, y permitir que el Espíritu Santo guíe nuestras palabras y decisiones. Al conocer cada vez más a Jesucristo, aprendemos también a conocer mejor a nuestro Padre y a vivir como hijos que reflejan su carácter.

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