
Cita bíblica
Nehemías 1–6 (RVR1960)
Bosquejo
Muchos años después de que el pueblo de Israel comenzara a regresar de Babilonia a Jerusalén, vivía un hombre llamado Nehemías. Él trabajaba como copero del rey Artajerjes, en el palacio de Susa. Su trabajo era importante porque servía personalmente al rey.
Un día, Nehemías recibió la visita de su hermano Hanani y de otros hombres que habían llegado de Judá. Nehemías les preguntó cómo estaban los israelitas que habían regresado a Jerusalén.
Ellos le dieron una noticia muy triste: los muros de Jerusalén seguían derribados y sus puertas habían sido quemadas. Esto significaba que la ciudad estaba desprotegida y sus habitantes sufrían dificultades.
Al escuchar aquellas palabras, Nehemías se sentó a llorar. Durante varios días estuvo triste, ayunó y oró a Dios. En su oración reconoció los pecados del pueblo de Israel y recordó las promesas que Dios había hecho a su pueblo.
Nehemías quería ayudar a Jerusalén, pero necesitaba el permiso del rey Artajerjes.
Un día, mientras servía al rey, Artajerjes notó que Nehemías estaba triste y le preguntó qué le sucedía. Nehemías tuvo miedo, pero explicó que la ciudad donde estaban los sepulcros de sus padres estaba destruida.
Entonces el rey le preguntó qué deseaba. Nehemías oró a Dios antes de responder y pidió permiso para viajar a Jerusalén y reconstruirla.
El rey aceptó su petición. Además, le entregó cartas para que pudiera viajar con seguridad y conseguir la madera necesaria para las puertas y otras construcciones.
Cuando Nehemías llegó a Jerusalén, esperó tres días. Después, durante la noche, salió acompañado de unos pocos hombres para inspeccionar los muros destruidos. Todavía no había contado a los demás lo que Dios había puesto en su corazón.
Después de observar los daños, reunió a los dirigentes y al pueblo. Les explicó la situación de Jerusalén y cómo Dios lo había ayudado ante el rey.
Nehemías los animó a levantarse y comenzar la reconstrucción. El pueblo aceptó trabajar unido para reparar los muros.
Sacerdotes, familias, comerciantes y otros habitantes comenzaron a reconstruir diferentes partes de la muralla. Cada grupo tenía una tarea y todos colaboraban para proteger nuevamente la ciudad.
Pero no todos estaban contentos con la reconstrucción.
Unos hombres llamados Sanbalat y Tobías comenzaron a burlarse de los israelitas. Decían que no serían capaces de terminar los muros. Más adelante, junto con otros enemigos, planearon atacar Jerusalén para detener el trabajo.
Cuando Nehemías se enteró, no abandonó la construcción. Oró a Dios y organizó al pueblo para vigilar y defender la ciudad.
Algunos trabajadores construían mientras otros permanecían preparados para protegerlos. Los que transportaban materiales trabajaban con una mano y con la otra sostenían un arma. Así continuaron reconstruyendo los muros a pesar del peligro.
Durante la obra también surgió otro problema: algunas familias pobres estaban sufriendo porque otros israelitas les cobraban intereses y les habían quitado sus propiedades.
Nehemías se indignó al conocer estas injusticias. Reprendió a los responsables y les pidió que devolvieran las tierras, las casas y lo que habían cobrado injustamente. El pueblo aceptó corregir aquella situación.
Mientras tanto, los enemigos siguieron intentando detener a Nehemías. Le enviaron mensajes para que abandonara Jerusalén y se reuniera con ellos, pero Nehemías comprendió que querían hacerle daño.
Él se negó a dejar la construcción. También intentaron asustarlo con mentiras, pero Nehemías continuó confiando en Dios.
Finalmente, después de 52 días, los muros de Jerusalén quedaron terminados.
Cuando los pueblos enemigos se enteraron, tuvieron miedo porque reconocieron que aquella obra se había realizado con la ayuda de Dios.
Nehemías había comenzado llorando y orando por una ciudad destruida, pero ahora podía ver los muros reconstruidos gracias a la ayuda de Dios y al trabajo unido del pueblo.
Esta historia nos enseña que debemos orar, confiar en Dios, trabajar unidos y no rendirnos cuando aparecen dificultades.
Temas
Debemos buscar a Dios en oración antes de tomar decisiones importantes.
Dios puede abrir puertas para que podamos hacer su voluntad.
Cuando trabajamos unidos podemos alcanzar grandes objetivos.
Debemos perseverar aunque encontremos dificultades.
Debemos actuar con justicia y ayudar a quienes lo necesitan.
Dios nos fortalece para terminar lo que comenzamos.
Memorizar
Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.
Nehemías 2:20 (RVR1960)
Verdad
Cuando confío en Dios y persevero, puedo superar las dificultades y cumplir mis responsabilidades.
Ejercicios
- Yo confío en que Dios me ayudará cuando enfrente dificultades.
- Yo trabajo unido con mis hermanos para hacer cosas buenas.
- Yo hago lo correcto aunque otros se burlen de mí.
- Yo persevero y termino las responsabilidades que recibo.
Preguntas
- ¿Qué noticia recibió Nehemías acerca de Jerusalén?
- ¿Qué hizo Nehemías cuando recibió aquella noticia?
- ¿Qué hicieron Nehemías y el pueblo cuando sus enemigos intentaron detenerlos?
- ¿En cuántos días terminaron de reconstruir los muros?
Respuestas
- Que los muros estaban derribados y sus puertas habían sido quemadas.
- Lloró, ayunó y oró a Dios.
- Oraron a Dios, organizaron la vigilancia y continuaron trabajando.
- En 52 días.
Crucigrama
Completa el crucigrama usando las pistas horizontales y verticales.
1
2
3
4
5
6
7
8
Horizontal
- 1. ¿Quién ayudó a terminar la obra?
- 5. ¿Qué hizo Nehemías antes de pedir ayuda al rey?
- 7. ¿Qué reconstruyó el pueblo?
- 8. ¿Qué rey ayudó a Nehemías?
Vertical
- 2. ¿Qué enemigo se burlaba del pueblo?
- 3. ¿Qué ciudad reconstruyeron?
- 4. ¿Quién reconstruyó los muros?
- 6. ¿Qué otro enemigo se opuso a la construcción?
