515 — La amenaza de Asiria contra Judá

Pupiletras

La amenaza de Asiria contra Judá

Cita bíblica

2 Reyes 18 y 19

Bosquejo

Después de la caída del Reino del Norte (Israel) ante Asiria, el pueblo de Judá quedó frente a una gran amenaza. El mismo imperio que había destruido Samaria ahora avanzaba contra Jerusalén. En ese tiempo reinaba Ezequías, un rey que buscó agradar a Dios. La pregunta era: ¿podría Judá resistir al poderoso ejército asirio? La respuesta mostraría que la verdadera seguridad no estaba en la fuerza humana, sino en el poder del Señor. Ezequías comenzó su reinado haciendo lo correcto delante de Dios. La Biblia dice que: "En Jehová Dios de Israel puso su esperanza" (2 Reyes 18:5). Él quitó los ídolos que habían llevado al pueblo a apartarse del Señor. Destruyó los lugares altos y hasta la serpiente de bronce que Moisés había hecho, porque el pueblo había comenzado a rendirle culto en lugar de adorar a Dios. Esto nos enseña que debemos quitar de nuestra vida todo aquello que ocupa el lugar que solo pertenece al Señor. Mientras reinaba Ezequías, el Reino del Norte fue conquistado por Asiria. Tiempo después, el rey asirio Senaquerib dirigió su ejército contra Judá. Los asirios conquistaron muchas ciudades fortificadas y llegaron hasta Jerusalén. Al ver el peligro, Ezequías intentó detener la invasión pagando un gran tributo al rey de Asiria. Pero Senaquerib no quedó satisfecho. Su objetivo no era solo recibir riquezas, sino conquistar Jerusalén. El poder militar de Asiria parecía invencible, pero Dios estaba mostrando que ninguna nación está por encima de su autoridad. Senaquerib envió al Rabsaces, uno de sus principales oficiales, para intimidar al pueblo. El mensaje de los asirios buscaba destruir la confianza de Judá. Les dijeron que: "Egipto no podría ayudarlos. Ningún pueblo había podido resistir a Asiria. Jehová tampoco podría librarlos." El Rabsaces incluso se burló del Dios de Israel comparándolo con los dioses de otras naciones que habían sido derrotadas. Sin embargo, el pueblo permaneció en silencio porque Ezequías les había ordenado no responder. Muchas veces las pruebas vienen acompañadas de voces que intentan hacernos dudar del poder y la fidelidad de Dios. Cuando Ezequías escuchó las amenazas, no respondió con orgullo ni desesperación. Fue al templo del Señor y buscó su ayuda. También envió mensajeros al profeta Isaías para pedir dirección de Dios. Después Senaquerib envió otra carta amenazando nuevamente a Jerusalén. Ezequías tomó la carta y la presentó delante del Señor. En su oración reconoció que Asiria era poderosa, pero afirmó que solo Jehová era el verdadero Dios. Su petición principal era que Dios librara a Jerusalén para que todas las naciones reconocieran su poder. Dios respondió por medio del profeta Isaías: "Yo ampararé esta ciudad para salvarla, por amor a mí mismo..." (2 Reyes 19:34). Esa misma noche, el ángel del Señor hirió al ejército asirio y murieron 185 000 soldados. Senaquerib tuvo que regresar a Nínive sin conquistar Jerusalén. Más adelante murió como consecuencia de una conspiración de sus propios hijos. El poderoso ejército que había atemorizado a muchas naciones no pudo vencer a una ciudad protegida por Dios.

Temas

Ezequías, un rey que confió en Dios (2 Reyes 18:1–8). El avance del ejército asirio (2 Reyes 18:9–16). Las amenazas contra Jerusalén (2 Reyes 18:17–37). Ezequías busca la ayuda del Señor (2 Reyes 19:1–19). Dios libra a Jerusalén (2 Reyes 19:20–37).

Memorizar

Con él está el brazo de carne; mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. 2 Crónicas 32:8

Verdad

Por más grandes que sean las dificultades o los enemigos que enfrentemos, Dios sigue siendo soberano y poderoso para salvar. El rey Ezequías nos dio el ejemplo de buscar primero al Señor en oración, confiar en sus promesas y no dejarse vencer por el miedo ni por las amenazas. Cuando ponemos nuestra confianza en Dios y le damos la gloria que solo Él merece, podemos tener la certeza de que Él pelea nuestras batallas y cumple fielmente su palabra.

Ejercicios

  • Jehová es mi refugio y peleará mis batallas.
  • Confieso que confiaré en Dios antes que en mis propias fuerzas.
  • Llevaré toda preocupación al Señor en oración.
  • Ninguna amenaza es más grande que el poder de mi Dios.

Preguntas

  1. ¿Quién era el rey de Judá cuando Asiria atacó Jerusalén?
  2. ¿Qué hizo Ezequías cuando recibió las amenazas del rey de Asiria?
  3. ¿Quién salvó a Jerusalén del ejército asirio?
  4. ¿Qué aprendemos de la historia de Ezequías?

Respuestas

  1. El rey Ezequías, un rey que confiaba en Dios.
  2. Fue al templo y oró a Dios, pidiéndole ayuda.
  3. Dios, enviando a su ángel para derrotar al ejército de Asiria.
  4. Respuesta: Que debemos confiar en Dios y buscarlo en oración cuando enfrentamos problemas.

Historia

Por tanto, así dice ____________ acerca del rey de ____________: No entrará en esta ciudad, ni echará ____________ en ella; ni vendrá ____________ de ella con escudo, ni ____________ contra ella ____________. Por el mismo camino que vino, ____________, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová. Porque yo ____________ esta ciudad para ____________, por amor a mí mismo, y por amor a ____________ mi siervo.

2 Reyes 19:32-34

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