
Cita bíblica
Apocalipsis 5, Ezequiel 2:9-10
Bosquejo
En el capítulo 5 del libro de Apocalipsis se muestra un hecho que se desencadenen los eventos que ocurrirán en un periodo de siete años conocidos como la tribulación. En este capítulo nuestro Señor Jesucristo entra en escena una vez más para dar cumplimiento a una tarea que nadie más que Él puede cumplir: abrir el libro y desatar sus sellos. En el capítulo cuatro el Padre es el protagonista principal, en este capítulo el Cordero de Dios, Jesús, toma el protagonismo principal. Juan ve que en la mano derecha del Padre había un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. Esta visión es muy parecida a la que el profeta Ezequiel tubo donde veía un rollo escrito por dentro y por fuera: “Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella había un rollo de libro. Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes”. (Ezequiel 2:9-10). La mayoría de los eruditos bíblicos creen que es la escritura de los derechos de propiedad que Cristo el Salvador compró. El hecho que esté sellado con siete sellos significa que es por completo legal, garantizado por la exactitud y legalidad divina. La propiedad que Él compró es la tierra. Él la compró junto a nuestra redención por su misma sangre que derramó en la cruz del calvario. Esta escritura le da poder para tomar posesión de su propiedad y, como los capítulos siguientes, le autoriza y le da poder para ejecutar juicios y expulsar al enemigo que lo tiene en su posesión ilegal ahora. Cuando Adán pecó, perdió su herencia de la tierra y ella pasó de sus manos a la posesión de Satanás, quedando desheredada toda su simiente de la tierra. Esta escritura confiscada por Satanás está ahora en las manos de Dios esperando que la rediman. La redención de ella dará posesión legal a todo lo que Adán perdió en su caída. Y así le hipotecó la tierra a Satanás y se convirtió en el príncipe de este mundo (Jn. 14:30; 16:11), y el dios de esta mundo (2 Co. 4:4). Adán «el hombre» no podía redimirla, pero su pariente más cercano pudo hacerlo (Lv. 25:23-24; Jer. 32:6-14).
Un ángel que pregona a gran voz: "¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?". Esta exclamación arroja un gran desafío para encontrar alguien que sea digno de retirar el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono y rompa los siete sellos. Sin embargo, el mismo texto nos dice que no se encontró a nadie digno de hacerlo. Juan llora desconsoladamente, pues nadie podía abrirlo, ni aún MIRARLO. No obstante uno de los veinticuatro ancianos consuela a Juan presentando al único digno de tal tarea: "Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos." Obviamente la persona digna de desatar los sellos y abrir el libro es nuestro Señor Jesucristo. En primer lugar el anciano lo presenta como el León de la tribu de Judá. Este título es una alusión a la profecía dada por Jacob allá en el libro de Génesis: “Cachorro de león, Judá; de la presa subiste, hijo mío.”, (Génesis 49:9). El león es un símbolo de autoridad y realeza, un título exclusivo de Jesús. En segundo lugar, el anciano presenta a Jesús como la raíz de David. Al igual que en el caso anterior, este título mira a una profecía del Antiguo Testamento. Dios le prometió al rey David que haría que su trono fuera eterno: “Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo... Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente”, (2 Samuel 7:12-16).
De igual forma, el profeta Isaías identifica al Mesías como el vástago de Isaí, el padre de David: “Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová”, (Isaías 11:1-2).
Podemos ver toda una escena de adoración en el cielo, con música e incienso, entonando un cántico de adoración delante del Cordero. Además podemos observar en estos versículos quienes son los que participan en esta adoración celestial: "Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones."
Temas
El rollo
El Cordero
La Santidad de Jesús
Verdad
Qué vio Juan en medio del Trono y entre los ancianos?
Ejercicios
- Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, Jesús.
- Filipenses 2:9
- Jesús el único Santo y digno de mi alabanza.
- Pronto viene Jesús y reinará, yo lo creo.
- Jesús es el cordero de Dios que me lavó y santificó.
- Jesús es El Señor.
- ¿Qué vio Juan a la mano derecha del Padre?
- ¿Por qué lloraba Juan?
- ¿Qué le dijo el anciano a Juan?
- Qué vio Juan en medio del Trono y entre los ancianos?
Preguntas
- ¿Qué vio Juan a la mano derecha del Padre?
- ¿Por qué lloraba Juan?
- ¿Qué le dijo el anciano a Juan?
- Qué vio Juan en medio del Trono y entre los ancianos?
Historia
Y vi en la mano ______________ del que estaba sentado en el __________ un __________ escrito por dentro y por fuera, sellado con siete ____________. Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es __________ de abrir el libro y desatar sus sellos? Y miré, y vi que en medio del trono y de los ____________ seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un ______________ como inmolado, que tenía siete ______________, y siete ojos, los cuales son los siete __________________ de Dios enviados por toda la ____________.
