
Cita bíblica
1 Reyes 17:8–16
Bosquejo
Hace mucho tiempo, el pueblo de Israel se dividió en dos reinos porque se rebelaron contra Dios.
Después de eso, hubo muchos reyes, y varios de ellos no obedecieron a Dios. No había comida ni lluvia porque el pueblo y sus reyes se habían olvidado de Dios. En vez de obedecerlo, adoraban ídolos y hacían lo malo. En ese tiempo difícil, Dios envió a un profeta llamado Elías para enseñar al pueblo a confiar en Él.
Después de que Elías anunció que no habría lluvia, Dios cuidó de él junto a un arroyo. Pero cuando el arroyo se secó, Dios volvió a hablarle. Esto nos enseña que, aunque algo se termine, Dios siempre tiene un plan nuevo y no abandona a sus siervos. Entonces Dios le dijo a Elías que fuera a Sarepta, una ciudad que no pertenecía a Israel, donde vivían personas que no conocían al Dios verdadero. Con esto, Dios mostraba que Él es Dios de toda la tierra y que su cuidado no es solo para un solo pueblo. La Biblia dice: “Levántate, vete a Sarepta… he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente” (1 Reyes 17:9).
Cuando Elías llegó a Sarepta, encontró a una viuda muy pobre. En esos tiempos, las viudas no tenían quien las protegiera ni les proveyera, y esta mujer además tenía un hijo pequeño. Ella le explicó a Elías que solo le quedaba un poco de harina y un poco de aceite, lo justo para preparar una última comida antes de quedarse sin nada. Su situación era muy difícil y no veía ninguna salida humana a su problema.
Elías le pidió algo difícil de hacer debido a la situación por la que pasaban: que primero le hiciera pan a él. No fue una petición egoísta, sino una prueba de fe, para que la mujer aprendiera a confiar en Dios antes que en lo poco que tenía. Elías le dio una promesa clara de parte de Dios: “La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la tierra” (1 Reyes 17:14). La viuda tenía que elegir entre confiar en lo que veía o confiar en la palabra de Dios.
La mujer obedeció y confió en Dios. Entonces ocurrió el milagro. No fue que la tinaja se llenó de una sola vez, sino que cada día había lo necesario. La Biblia dice: “Y comieron él, ella y su casa muchos días” (1 Reyes 17:15). Dios proveyó día tras día, enseñándoles a depender de Él continuamente durante toda la sequía.
Este relato nos enseña que Dios siempre cumple sus promesas, porque “Dios no es hombre para que mienta” (Números 23:19). También nos muestra que Dios cuida de quienes confían en Él, aun cuando tienen muy poco, pues “no he visto justo desamparado” (Salmos 37:25). Finalmente, aprendemos que cuando ponemos a Dios en primer lugar y obedecemos su palabra, Él se encarga de suplir nuestras necesidades, como dice Jesús: “Busquen primero el reino de Dios” (Mateo 6:33).
Temas
Dios gobierna sobre toda la tierra y cuida de todos (Salmos 24:1).
Dios usa a personas sencillas para cumplir su voluntad (1 Corintios 1:27).
La fe confía en la palabra de Dios más que en lo que se ve (2 Corintios 5:7).
Dios provee fielmente lo necesario a quienes confían en Él (Filipenses 4:19).
Memorizar
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Filipenses 4:19 (RVR1960)
Verdad
Gloria a Dios, que gobierna toda la tierra y nunca abandona a los que confían en Él; su fidelidad permanece cada día y su provisión no falla.
Ejercicios
- Confío en Dios aunque tenga poco, porque Él siempre cumple sus promesas.
- Obedezco la palabra de Dios, aun cuando no entiendo todo, tengo fe.
- Doy gracias a Dios por lo que tengo hoy, porque Él cuida de mí cada día.
- Pongo a Dios en primer lugar, y confío en que Él suplirá mis necesidades.
Preguntas
- ¿Por qué Dios envió a Elías a Sarepta y no a otro lugar?
- ¿Qué tenía la viuda para alimentar a su hijo y a Elías?
- ¿Qué tuvo que hacer la viuda antes de ver el milagro?
- ¿Qué pasó con la harina y el aceite durante la sequía?
Respuestas
- Porque Dios tiene un plan y quiso mostrar que Él cuida de todas las personas incluso en lugares inesperados.
- Solo un poco de harina y un poco de aceite.
- Obedecer y confiar en la palabra de Dios.
- Nunca se acabaron, porque Dios proveyó cada día.
Historia
Y ella respondió: Vive ____________ tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de ____________ tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y ____________ para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí ____________ de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y ____________; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no ____________, ni el aceite de la vasija ____________, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. Entonces ella fue e hizo como le dijo ____________; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. Y la harina de la ____________ no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la ____________ que Jehová había dicho por Elías.
1 Reyes 17:12-16 (RVR1960)
Pupiletras
N I D I S M I N U I R A O E N Y H O Q T R A E M E L A U S S X M U J N K I J H E I H Y P R I M E R O E O H Q I A A W J H L C Y J L E S F Y R H W A D G C D R I S B A A I P P E M N J A J A C J W N N C B A O U R O A S A Z U W A Q J J L A F V M N S A Y S S I B L P A O O I V E H G P U K H E U H B T K A A F N M L A R D E A Z R N E R J L W U P D J U H M U A N A M E D J W Y M Q E J D A F I V R O V
